El hecho de que haya microplásticos por todos lados es uno de los problemas más importantes al que nos enfrentamos diariamente y afectan de manera atroz en nuestra salud.
Hace años que los tenemos en el cuerpo: en distintos estudios se encontraron en la sangre, en los pulmones, en la leche materna y hasta en placentas humanas.
La pregunta que me hago es: ¿qué podemos hacer frente a este problema? En este artículo te dejo algunas ideas que recopilé en mi experiencia en SHIRI y como una persona que busca limitar los plásticos de un solo uso hace años.
¿Qué son los microplásticos?
Son partículas muy chiquitas (menores a 5 mm) que se desprenden de la descomposición de plásticos más grandes o de productos diseñados directamente con plástico microscópico, por ejemplo las microfibras de ropa sintética o algunos ingredientes en cosméticos (pasta dental, cremas, etc) que no tenemos idea.
Ingresan a nuestro cuerpo a través de la respiración, la piel e incluso a través de la comida y bebidas.
¿Dónde aparecen en tu vida cotidiana?
Algunos ejemplos muy comunes en dónde nos exponemos a microplásticos:
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En el aire: por ejemplo, las fibras sintéticas de ropa y alfombras flotan en el aire de los hogares.
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Al cepillarnos los dientes: Las pastas dentales con "efecto limpieza profunda" suelen contener microesferas de polietileno. Son esos puntitos de colores. Van directo a la boca y al agua.
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En la cocina: cuando lavamos los platos con la esponja amarilla va desprendiendo micropartículas que terminar en nuestros platos “limpios”.
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Al usar recipientes de plástico para guardar o calentar comida.
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En el agua que tomamos: en promedio, un litro de agua embotellada contiene unas 240.000 partículas de microplásticos.
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Saquitos de té: la típica bolsita que envuelve las hierbas, es puro plástico, en contacto con agua caliente se convierten en micro plásticos.
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Lo que comemos.
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En los perfumes: se suelen agregar microplásticos para que dure más el aroma. Cualquier cosmético que incluya “fragance” entre sus ingredientes suele tener microplásticos.
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En la ropa: La mayoría de las prendas que usamos en la actualidad están hechas con fibras sintéticas (nylon, poliéster) y sueltan miles de microfibras con cada lavado. Esas fibras van por el desagüe, pasan los filtros de las plantas de tratamiento y terminan en ríos y océanos. El primer lavado de cada prenda es el que más contamina.
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El glitter: en maquillaje, en cuadernos, en decoraciones, es microplástico puro. No se degrada. Cada partícula brillante termina en el medioambiente para siempre.
Entender esto, nos da dimensión de que es plástico es tan pequeño que se filtra en nuestra vida en todos lados y eso nos permite actuar de manera enfocada.
¿Cómo afectan a nuestro cuerpo?

Una investigación publicada durante 2025 en Nature Medicine (una prestigiosa revista científica) ha registrado la presencia de microplásticos en órganos vitales, como el hígado, el riñón y el cerebro humano.
El descubrimiento más sorprendente es la acumulación de los microplásticos en muestras "post mortem" de cerebros humanos. Esto demuestra la capacidad de estas partículas para atravesar la capa protectora contra sustancias tóxicas que tiene el cerebro. Esto puede tener consecuencias potenciales para la salud cerebral.
Además, se encontró acumulación de microplásticos en el hígado y en el riñón, órganos depurativos, que eliminan las sustancias nocivas. Entonces, puede ser que nuestro organismo no tenga suficiente capacidad para eliminar estas partículas y podrían persistir y/o acumularse en el tiempo.
En un informe llamado "Plásticos, salud y un solo Planeta", elaborado por WWF (organización que Fundación Vida Silvestre Argentina representa en el país), junto con la Universidad de Birmingham, evidencian que los aditivos plásticos están vinculados a efectos biológicos graves:
- alteraciones endocrinas (en este artículo te contamos mucho más sobre esto).
- cánceres relacionados con hormonas (como el de mama y testículo).
- problemas reproductivos, infertilidad.
- afecciones respiratorias crónicas.
El experimento que quiso probar el impacto de los microplásticos en la fertilidad
En el documental de Netflix, Detox de plásticos (The Plastic Detox), la Dra Swan, especialista en epidemiología ambiental y reproductiva, trabaja con seis parejas que comparten sus experiencias en materia de fertilidad. Cada pareja ha intentado concebir (algunas durante más de una década) sin éxito. En los últimos 50 años, las tasas de fertilidad globales han disminuido en más del 50%. La investigación de la Dra. Swan muestra que este descenso está directamente relacionado con los productos químicos nocivos presentes en el plástico.
Entre los químicos más preocupantes, los principales son los bisfenoles y ftalatos. Son sustancias químicas con muchos usos, entre ellos, hacer que los plásticos sean más resistentes o flexibles.
Incluso dosis microscópicas de estas sustancias pueden ser peligrosas. De hecho, exposiciones mínimas pueden alterar mucho el funcionamiento hormonal.
Para el documental, bajo la guía de la Dra. Swan, las parejas iniciaron una desintoxicación de plástico de 90 días. Eliminaron los objetos de plástico de sus hogares y evitaron los envases de plástico. Reemplazaron la ropa sintética hecha de poliéster, nylon y elastano por prendas de algodón, lana y otras fibras naturales. Reemplazaron sus productos de cuidado personal por otros sin perfume e incluso evitaron tocar recibos plastificados.
Aunque no se trató de un estudio clínico formal, los resultados fueron alentadores. Tras tres meses, los niveles de bisfenol de los participantes disminuyeron muy rápido. Los niveles de ftalatos fueron más difíciles de reducir, pero la mayoría de los participantes experimentaron una baja importante. Muchas parejas decidieron mantener sus cambios de estilo de vida y tres de las seis parejas concibieron poco después de terminar la filmación.
Cambios concretos que hacen la diferencia

La buena noticia: hay cambios concretos que podemos hacer.
💧 Tomá agua filtrada o de red: El agua embotellada contiene hasta 22 veces más microplásticos que el agua de canilla filtrada.
🍱 Guardá comida en vidrio o acero: Los recipientes de plástico liberan más partículas cuando están calientes o rayados. El vidrio y el acero inoxidable son una alternativa duradera. Nunca calientes alimentos en recipientes plásticos, aunque digan "apto microondas".
👕Lavá ropa sintética en agua fría: Lavar en frío o a baja temperatura reduce la liberación de microfibras.
🧽 Ventilá y limpiá el polvo: Los microplásticos se acumulan en el polvo del hogar. Ventilar seguido y usar paño húmedo reduce la concentración en el aire.
🧴 Revisá etiquetas de cosméticos: Muchos exfoliantes y productos de belleza contienen microesferas de plástico. Aparecen como "polietileno" o "polipropileno" en ingredientes.
🚩 Evitar productos de plástico con el código 3 o 7 de reciclado: pueden contener bisfenol o ftalatos.

🍎 Comer más comida fresca: evitar al máximo la comida enlatada, con envoltorios plásticos y las comidas rápidas.
📠 Evitar los tickets de máquinas registradoras: si los tocás, lavate las manos después.
🧴 Buscá productos cosméticos sin fragancia: Si tienen componentes como “fragance”, “perfume” o “parfum”, suele significar que tiene ftalatos.
El gesto individual importa, y también el colectivo
Es importante no caer en la trampa de pensar que la responsabilidad es solo individual. La industria plástica produce más de 430 millones de toneladas de plástico por año, y gran parte termina en el medioambiente sin tratamiento adecuado. Hacer presión como consumidorxs (eligiendo marcas con compromisos reales, rechazando plástico de un solo uso, participando en iniciativas locales de reducción o recirculación de objetos) es parte de la solución tanto como cambiar el tupper que tenemos en casa.
La ciencia todavía está investigando los efectos de largo plazo en la salud humana. Lo que ya sabemos es que interferir en el ciclo del plástico (tanto en nuestro hogar como en la demanda que generamos) reduce la exposición y envía señales al mercado.
En SHIRI creemos que la conciencia ambiental empieza por entender qué pasa en nuestro propio cuerpo y en nuestra casa. Los microplásticos no son un problema abstracto del futuro: son parte de nuestro presente. Y la buena noticia es que cada pequeño cambio suma.
Fuentes consultadas:
Campen, M. J., et al. (2025). Bioaccumulation of microplastics in decedent human brains. Nature Medicine, 31(4), 1114–1119. https://doi.org/10.1038/s41591-024-03453-1
Clínic Barcelona. (2025, julio 1). Microplásticos en el cuerpo: ¿qué implicaciones tiene para la salud? https://www.clinicbarcelona.org/noticias/microplasticos-en-organos-humanos-que-implicaciones-tiene-para-la-salud
Esturirafi. (2022, marzo). La bolsa de lavado Guppyfriend. https://www.esturirafi.com/2022/03/bolsa-de-lavado-guppyfriend.html
Gaceta Médica. (2022, abril 5). Los microplásticos se detectan por primera vez en la sangre humana. https://gacetamedica.com/investigacion/microplasticos-sangre-humana-investigacion-contaminacion-medioambiente/
Green Science Policy Institute. (s.f.). Bisphenols & phthalates. https://greensciencepolicy.org/harmful-chemicals/bisphenols-phthalates/
Gruber, K. (2025, agosto 27). Microplastics are here, there and everywhere. Particle. https://particle.scitech.org.au/earth-water/microplastics-are-here-there-and-everywhere/
Health and Environment Alliance (HEAL). (2026, marzo 18). Netflix documentary 'The Plastic Detox': HEAL partners with impact campaign. https://www.env-health.org/netflix-documentary-the-plastic-detox-heal-partners-with-impact-campaign/
PIRG. (2026). Lessons from the Netflix documentary 'The Plastic Detox'. https://pirg.org/articles/lessons-from-the-netflix-documentary-the-plastic-detox/
U.S. Food and Drug Administration. (2022, mayo 19). Phthalates in cosmetics. https://www.fda.gov/cosmetics/cosmetic-ingredients/phthalates-cosmetics
WWF Argentina / Fundación Vida Silvestre Argentina. (2025, agosto 12) Contaminación plástica: una amenaza silenciosa para la salud. https://www.vidasilvestre.org.ar/?29520/Contaminacion-plastica-una-amenaza-silenciosa-para-la-salud
